La tiranía de las moscas
Tres niños, Casandra Caleb y Calia, conviven en un entorno represivo familiar frente al cual traman una revuelta convocada por su magia. Librarse del ilegítimo poder del padre - un militar venido a menos que intenta establecer una tiranía sobre los vestigios de un discurso oxidado - y del de la madre - mujer de ciencia que en su dogmática enajenación pretende sedarse y a los suyos - es la pauta de este conflicto y su catarsis.
Es un drama es, en suma, la historia de una familia, de cualquier familia, y en ella se manifiesta la disposición de perpetuar el odio contra esos ilógicos antagonistas en que puedes convertirse los padres. En estas págias hay rompecabezas con recuadros faltantes, deseo y apatía - no la propia de la pereza, sino la del resignado que se envilece, la de aquél que aprende las relglas y se somete para someter. Hay, sobre todo, el registro de una voz que conoce lo que dice, y que lo dice con destreza: el de la escritura de Elaine Vilar Madrua que clama: la familia tambien puede ser hostil.




